viernes, 1 de octubre de 2010

Ni mas ley que la ley del deseo


Con el alma sedienta de primavera,
salgo a la calle
y te veo.
Me ves.
Te miro.
Me mirás.
Le doy rienda suelta a la sangre
en estas venas secas
de sensaciones
cuando me regalás una sonrisa
como pocas.
Me hablás
y es como si de repente
se destapara
una lámpara mágica
y un genio estuviera a punto
de concederme un solo deseo:
saber que los deseos
se pueden cumplir
el día menos pensado.


8 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Tienes el paraíso en esa calle.
Disfrútalo.

Besos.

((ºJº)) dijo...

Caminante, no hay camino... ♫

Candela dijo...

Toro: por más efímero que sea, el paraíso siempre te deja un sabor rico. ¿Quién te quita lo bailado? Un beso =)

Ojo: keep walking, siempre. Besos =D

Espirtual Fighter dijo...

Hay sueños que se cumplen, hay que aprovecharlo.

Candela dijo...

Don físico: tal cual.

((ºJª)) dijo...

All we need is Jhon

KSS =)

Candela dijo...

=D Y lo tenemos, se quedó entre nosotros de tal manera que hoy, cuando hubiese cumplido setenta años, el planeta entero le rinde tributo.

¡Besotes!

Manco Cretino dijo...

Qué hermoso lo que escribís aquí. Son esos momentos inigualables que bien decís hacen que tu sangre entre en ebullición.
Brindo por esos instantes!!!
Salud, amiguita!